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16.10. 2019

Ciclo de cines africanos 2019

Imagen de la película 'Supa Modo'

Resistencias íntimas

Cineastas 

LIKARION WAINAINA, director de Supa Modo.

Likarion“Mi amor por contar historias me llevó al cine. He sido un narrador nato durante los años en la escuela. Entonces, contaba sin parar historias a mis amigos basadas en las películas que veía durante el fin de semana. El cine me ayudó a encontrar otra manera de contar estas historias.

Con Supa Modo al principio quería contar una historia sobre mi infancia y adolescencia, centrada en la relación que tenía con mi madre y hermanos. En la fase de desarrollo del filme visitamos un hospital en Nairobi donde había un ala con niños con enfermedades terminales. Conocer su perspectiva cambió por completo la motivación de la película que, desde ese momento, tenía que honrar sus historias y puntos de vista.

La recepción de la película ha sido impresionante por todo el mundo, pero sobre todo en casa. Hemos recibido muchísimo amor y apoyo de nuestros fans en Kenia y por todo el mundo. Aunque no hicimos la película con vistas a ganar premios, es increíble ser reconocidos y valorados de esta manera por Supa Modo. Estamos a punto de vivir una revolución en el cine y África será un actor principal. El mundo se está empezando a dar cuenta de que las historias africanas están todavía por explorar y compartir con el resto del planeta. El cine africano es el siguiente paso en la evolución del cine universal.”

SEAN DRUMMOND, guionista de Five Fingers for Marseilles.

SEAN DRUMMOND“El proyecto surgió en 2009 cuando Michael (el director) y yo estábamos buscando localizaciones para otra película. Los paisajes y asentamientos del interior del país nos dejaron boquiabiertos inspirándonos a profundizar. Queríamos explorar el espacio y ver esta nueva frontera en Sudáfrica, donde asentamientos anteriores han renacido como espacios sudafricanos dañados por la herencia del apartheid y la colonización. Queríamos contar una historia de ficción emocionante como alegoría política y social, observando los ciclos de daños hechos a nuestro país durante generaciones y su manifestación en el presente. El film se realizó en un momento de corrupción política muy seria en SA, algo que quisimos explorar y analizar como continuación de esos daños previos. El reto era entretener, desafiar e inspirar al público.

Recorrimos 8.000 kms. para encontrar localizaciones idóneas. Una vez allí, vivimos un mes in situ y, durante años, seguí regresando para convertir un guión de 200 páginas en la versión final de 100. Las influencias del cine histórico y el estudio del western fueron esenciales para lograr el equilibrio entre el género western y una historia auténticamente africana.

La recepción de público, críticos y fans ha sido increíble. Aunque el elenco de actores sudafricanos fue determinante en la respuesta entre el público nacional, el género, los temas y giros argumentales no son habituales en SA, por lo que hubiese gente que fue varias veces a verla es maravilloso. Los paralelismos entre la opresión en SA y otros lugares colonizados ha favorecido su recepción en festivales, así como que se haya comprado comercialmente. Estamos ante un futuro prometedor para el cine africano a nivel global. En SA vemos cómo historias y voces evolucionan, con una variedad y calidad inusitadas.“

ALLA KOVGAN, co-directora de Nora.

“Soy lingüista devenida directora de cine. Considero el cine un lenguaje que permite comunicarnos entre culturas y disciplinas artísticas a la vez que provoca, desafía y mueve al público. Por estas razones decidí trabajar en el cine. En cierto modo, el lenguaje verbal se me quedó escaso. Mi primer trabajo fue como montadora y la dirección llegó después al necesitar contar mis propias historias.

Nora film posterNora surgió como parte de otra película Movement (R)evolution Africa que codirigí y monté con John Frosch. Cuando Nora Chipaumire entró en la habitación, todos volvimos la cabeza ya que su presencia atrae de una manera enigmática. Mi primera impresión fue la de estar ante una estrella de cine. En cuanto nos conocimos, nos dimos cuenta de que teníamos mucho en común; yo crecí en la URSS y ella en Zimbabue, ambas dejamos nuestro país natal, nos convertimos en nómadas, en seres multiculturales, abrazamos otros lugares y seguimos siempre en un constante estado de búsqueda. El respeto mutuo por nuestro trabajo nos llevó a embarcarnos en este proyecto conjunto.“

La película ha ganado 30 premios en festivales internacionales en todo tipo de géneros: cine de ficción, documental y experimental. Varios canales de televisión la compraron a pesar de su longitud inusual. Se convirtió en objeto de acalorados debates entre críticos y especialistas obsesionados por categorizarlo. Esto nos sorprendió y, a la vez, nos hizo muy felices. El film desafía reglas y convenciones y, aún así, fue aceptado tanto en circuitos populares como vanguardistas.

La música, la danza y la performance son manifestaciones ubicuas en África. Espero que películas aún más singulares que la nuestra sobre danza y música lleguen de África. Se trata de un territorio especialmente rico con un potencial increíble para conectar con públicos internacionales y locales.”

ELI JACOBS-FANTAUZZI, director de Bakosó: Afrobeats de Cuba.

“Mi madre me compró una cámara de video cuando era pequeño, y empecé a filmar todo lo que me rodeaba. Pronto me di cuenta del poder de la narración. Mantengo un gran compromiso por la justicia social y creo con fuerza en el poder transformador del cine.

Mi objetivo principal para hacer esta película era mostrar lo que sucede cuando los músicos de África y América Latina se conectan y crean juntos sin la mediación de los occidentales. Nuestra conexión con África no es algo limitado al pasado, y Bakosó era la oportunidad perfecta para demostrarlo.

Para presentar la película en Cuba, alquilamos un teatro en Santiago y organizamos una proyección para todos lo que habían participado o ayudado en la película, y para sus familias. La velada fue excitante. Recuerdo a Omar deshecho en lágrimas hablando de lo orgulloso que le hacía sentir la película. Ver Bakosó en la gran pantalla le hizo darse cuenta de lo lejos que habían llegado.

Cuando dejemos de imitar a occidente;  cuando contemos nuestras propias historias que muestran nuestras bellezas y complejidades; cuando creemos y usemos la tecnología sin que nos use a nosotros; cuando seamos nosotros mismos sin arrepentirnos; cuando imaginemos, filmemos y visualicemos el mundo en el que queremos vivir… en ese momento crearemos un futuro para el cine africano.”

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